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domingo, 10 de noviembre de 2019

Quemar incienso en casa, algunos consejos para que sea seguro #favoryto

El nombre incienso proviene del latín ‘incensum’, es decir, quemar o encender, y hay pruebas de su uso desde varios milenios antes de Cristo. En culturas como la asiática, quemar incienso es algo cotidiano, ya sea en casa en los templos durante las celebraciones o rituales religiosos, y en España es un habitual en las procesiones de Semana Santa.Más allá de las connotaciones religiosas, espirituales e incluso esotéricas que tiene, su uso está también muy extendido en los países occidentales, donde se utiliza sobre todo para aromatizar y crear ambientes relajados; por eso es habitual verlo en clases de yoga, tai chi o meditación.Sin embargo, aunque sea muy utilizado, su humo no es inocuo, por lo que para usarlo sin riesgos deberemos tomar algunas precauciones.Básicamente, el incienso es una preparación a base de resinas aromáticas de origen vegetal que, mezcladas con aceites de distintas esencias, flores u sustancias también vegetales, desprenden un humo balsámico y aromas al arder.Las resinas más habituales son las de mirra, cedro, copal u olíbano, y los aromas y aceites esenciales se cientos por decenas: sándalo, romero, limón, lavanda… Y su formato más extendido es el de la tradicional varita, pero también encontramos conos, la resina pura o espirales.Se ha fabricado así durante milenios, sin embargo, debido a que su uso se ha extendido y para abaratar los costes, es habitual que se utilicen aceites minerales o sintéticos y otras sustancias.El humo nunca es inocuo, ni siquiera el que proviene de sustancias 100% naturales, y el del incienso, tampoco. En este sentido, la Universidad de Tecnología del Sur de China en Cantón realizó hace cinco años un estudio para averiguar si el empleo de incienso en lugares con poca ventilación o cerrados era perjudicial para la salud.Sus conclusiones fueron bastante alarmantes, pues en él se aseguraba que el humo que desprendía en incienso podría llegar a ser más perjudicial que el del tabaco al contener sustancias tóxicas tan finas que pueden penetrar fácilmente en los pulmones y provocar enfermedades tan graves como el cáncer.En el estudio también se reconocía que, al tratarse de una muestra muy pequeña y realizarse en animales y no en humanos, los resultados son limitados y hay que seguir investigando. Es decir, que no debe cundir el pánico, pero sí invitarnos a tomar algunas precauciones si decidimos encender incienso en casa, dado, sobre todo, a la falta de controles sanitarios sobre este tipo de productos y a los escasos estudios que hay publicados al respecto.Si te gusta disfrutar de una varita de incienso mientras lees, en una cena, para crear un ambiente íntimo, etc. y no tienes por qué privarte de ello si tomas las siguientes precauciones:•Evita que haya niños. Los niños son mucho más vulnerables que los adultos a los tóxicos y al humo.•No te expongas más de dos o tres horas y siempre en ambientes ventilados.•El humo debe ser claro. Si es oscuro o está muy concentrado, es mejor que lo apagues.•Elige siempre el incienso natural en vez de sintético. Si ya de por sí el humo del incienso natural es potencialmente tóxico, el de las varitas sintéticas lo es aún más, pues puede contener sustancias mucho más peligrosas que las naturales, entre ellas, hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP), formaldehído, derivados del nitrógeno, polvo de carbón, colorantes y aromas artificiales.Para diferenciar el de mala calidad (sintético) por el de buena calidad (más natural y artesano), existe algunas claves:•El país de origen. Los originarios de China, Tailandia, Bangladesh e Indonesia suelen ser los peores, también los más baratos. En India se pueden encontrar tanto de buena como de mala calidad, plagados de compuestos artificiales, por lo que habrá que fijarse en la etiqueta y el precio. Por último, los mejores suelen ser los originarios de Japón, Nepal y Tíbet.•El aroma. El de los naturales es más sutil y el artificial más penetrante.•El color. Los artificiales suelen tener más colores, mientras que el natural no suele tener color.•La certificación. Aunque no es un producto sometido a estrictos controles sanitarios, sí se puede encontrar inciensos con certificaciones ecológicas, como ICEA o ECOCERT, y provenientes de agricultura biodinámica, más exigente que la ecológica y certificada por Demeter.

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