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viernes, 2 de octubre de 2020

Una liga nacional de voleibol: el sueño incompleto en la RD

Esta historia es parte del especial “Ligas nacionales, la tarea pendiente” de Diario Libre, realizado por Nathanael Pérez Neró y Carlos Sánchez.

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Es un sueño, pero sería espectacular si así ocurriera. Para eso, se requiere de algunos elementos vertebrales que permitan convertir en realidad lo que se ve como un anhelo, de acuerdo a los planteamientos de la oficina de la Federación Dominicana de Voleibol.

En 2018, al finalizar el torneo de voleibol femenino de los Juegos Deportivos Nacionales, se le preguntó a un técnico si hubo talento entre las seis regiones participantes y su respuesta fue cortante: “Después del Distrito, no hay nada que buscar”. Eso revela un primer punto adverso para una liga nacional de ese deporte.

Esa es la gran ventaja de Puerto Rico, que tiene su liga de voleibol a nivel de la isla, algo que le falta a la República Dominicana para un despegue más sistemático del deporte, aspecto que conoce Carlos Beltrán, con gran pericia en construcción de ligas.

Beltrán es responsable de lo que es hoy la liga de voleibol de Puerto Rico en sus dos ramas. Su currículo también incluye el desarrollo de la desaparecida Liga Puertorriqueña de Baloncesto y por igual el Baloncesto Superior Nacional.

El crecimiento del voleibol en la vecina isla es tal que varias jugadoras de nivel mundial, de Estados Unidos y de República Dominicana, han dado brillo a la liga boricua.

Desafortunadamente, los mejores remates de las Reinas del Caribe se pierden en las ligas internacionales (Brasil, Perú, Puerto Rico, Turquía, Rusia, Islandia, Italia, Japón y otros), aunque han jugado en el torneo del Distrito Nacional, que no trasciende más de ahí.

Para alcanzar ese nivel, Beltrán menciona varios pasos, de los que se distinguen los siguientes: planificar, establecer credibilidad y organización.

Del segundo paso, Beltrán destaca el valor de ese punto. “Es algo que si la pierdes no la puedes recuperar; van a creer en la institución” y, en consecuencia, “llegarán los patrocinadores”.

Esos son de los factores que él identifica en el éxito de ese país en sus ligas de voleibol en ambas ramas.

Claro está que ver esa liga crecer tomó su tiempo. Y él está consciente de eso. “Esto fue un proceso. Roma no se construyó en un año. Se destruyó en un día, cuando Nerón la incendió. El que entienda que va a corto plazo, no es así. Tienes que planificar”, dice.

“Esto no es jugar (a la loto) el Pega 4. Si sales, te vas premiado, pero en las ligas no es así”, agrega.

Los fenómenos naturales que han golpeado a Puerto Rico en años recientes han degenerado en crisis económica y es por eso que las franquicias son menos. De momento son seis en masculino y en femenino siete, luego del último torneo 2018-2019.

“Si quieres ser exitoso, tienes que trabajar una franquicia el año entero, no un mes antes”. “El éxito lo da el trabajo, pero reconozco que hay gente que le teme al éxito porque exige más compromiso”, afirma.

La organización de este deporte encuentra apoyo en que cada una de esas 13 franquicias tiene sus apoderados, pero también los municipios involucrados son fundamentales en ese proyecto.

Además del aporte económico que realizan, existen clubes, muchos de ellos privados; otros, son los municipios. Además, se practica en varios colegios e igual se juega en las universidades.

Se habla de “alrededor de 10 mil niños (entre las dos ramas) registrados por la Federación”, señala Beltrán. El proyecto que dirige Cristóbal Marte en la República Dominicana, Selecciones Nacionales Femeninas (Senafe), tiene 300 niñas en la iniciación, sin incluir los equipos adultos.

Lo que es una realidad en Puerto Rico, al menos en la República Dominicana se encuentra en carpeta. La esperanza es que sea un hecho, y la Federación Dominicana de Voleibol, que preside Alexis García, tiene un plan que luce bien elaborado.

Se conocen intentos de montar una liga nacional en las dos ramas -que fallaron y por eso se realizaron copas regionales con una gran final- "No por eso, señala García, se descarta montar un certamen nacional".

Lo que existe es “falta de disposición” y “voluntad” para eso, reconoce el técnico y exselección nacional de voleibol, Cristian Cruz.

Las ligas nacionales generalmente las manejan las federaciones, señala Cruz.

“Entonces, creo que es eso, porque material humano lo tenemos”, observa. Eso incluye la rama varonil. En cierta manera contrasta con la realidad peruana.

“Tenemos material masculino muy por encima de Perú y ellos tienen una liga nacional masculina y son de menor nivel que nosotros”, argumenta.

García quiso compartir los planes de la Federación que encabeza, para contradecir en parte ese planteamiento. Para comenzar, se realizaron tres ensayos de torneos nacionales, para el cuarto las cosas fallaron. “Honestamente hablando, el aspecto económico impidió que lo hiciéramos”, dice.

García señala que está en agenda “reiniciar la liga”. “Eso está dentro de los puntos posibles”, asegura.

Para eso se está conversando con personas para que sean los manejadores o apoderados de las franquicias. “Eso fue lo que nos paró” en años recientes, dice. “No encontramos los apoderados con las características que se exigen”.

Para la liga local se plantean ocho equipos en cada rama y, en el caso del femenino, la escogencia de 16 de las Reinas del Caribe para ser distribuidas de a dos entre las franquicias y luego dos refuerzos por región, y el resto de la provincia base.

Las franquicias planteadas por la Federación son en masculino: Higüey, Santo Domingo, dos del Distrito Nacional, Baní, Santiago, Puerto Plata y Santiago Rodríguez. Y en femenino: La Romana, dos del Distrito Nacional, La Vega, San Cristóbal, Santiago, Santo Domingo y Moca o Hermanas Mirabal.

Para el manejo, se escogerá a una directiva, independiente de la Federación, compuesta por cinco personas. “Para afianzar y fortalecer esa liga nos va a costar tres años mínimo”, admite García.

El apoderado juega un papel determinante en las ligas de voleibol de Puerto Rico. Pero los municipios, en muchos casos, se convierten en un soporte de ese modelo.

Los patrocinadores llegarán de acuerdo con lo que encuentren en la mesa. Rara vez son los primeros en organizar un campeonato. “La mayoría de los municipios en Puerto Rico dan una aportación”, señala Beltrán, sin dejar de advertir que “el resto de los recursos lo pone el apoderado de la franquicia”.

La responsabilidad de organizar una liga en nada cae bajo responsabilidad de los municipios, pero esas entidades juegan su papel para una estructura deportiva liguera, aquí y en otras naciones.

Está planteado en la Ley 176-07 lo que deben aportar las entidades municipales, de los fondos adquiridos por cualquier vía. Se trata de “al menos el cuarenta por ciento para obras de infraestructura” y aquí entran las deportivas.

Marte, el director de Senafe, apunta hacia los municipios, el apoyo empresarial y también las que son “marcas nacionales” para dar soporte a una liga de voleibol.

“Todos cogen para el Ministerio y llega un punto que no va a poder atender”, señala. Y “no es que no apoye, pero lo primero que hará es aportar las instalaciones”.

Una gran ventaja que tiene el país es que posee las canchas necesarias para una liga nacional. Pero “lo primero que hay que hacer es empezar”, apunta Cruz.

El Ministerio de Deportes dominicano está llamado a sostener el deporte y sostener las ligas, al menos en su etapa inicial. Cierto. Sin embargo, hace alrededor de una década, los ministros que por allí han pasado sugieren acuerdos entre los alcaldes, los gobernadores provinciales y también el sector privado.

La República Dominicana cuenta con 158 municipios y 234 distritos municipales. Y la Ley 166-03 es muy clara sobre los aportes del Gobierno que deben de recibir estas entidades. En su artículo 3 se lee que “la participación de los ayuntamientos en los montos totales de los ingresos del Estado Dominicano pautados en la Ley de Presupuesto de Ingresos y Gastos Públicos será el 10 por ciento, incluyendo los ingresos adicionales y los recargos”.

Esa cifra, según fuentes de la Federación Dominicana de Municipios, no alcanza el 3 %. Ese 10 % que plantea la referida Ley no va todo para el deporte, claro está, pero, si se cumpliera, se destinaría un fondo mayor para ese sector de la sociedad.

Bajo ese panorama son varios los aspectos en contra que enfrenta el voleibol para realizar una liga nacional, al menos de este deporte. Marte prefiere no ver esa empinada escalera como una quimera.

“No es un sueño”, dice Marte. “Puede convertirse en una realidad si trabajamos en esa dirección. Porque si Puerto Rico lo ha hecho, ¿por qué nosotros no?”.

Se podrá argumentar que sin tener la República Dominicana una liga nacional como en la isla vecina, el voleibol femenino ha conquistado sitiales de lujo con sus Reinas del Caribe. Pero los resultados serían más significativos en términos de desarrollo de talento local, ya que una liga de voleibol impacta en los proyectos, porque va a mejorar los equipos nacionales.



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