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sábado, 29 de febrero de 2020

Jugadores “leyendas”, que fueron cambiados de equipos

Primero fue una broma, luego un rumor y ahora pareciera ser algo cantado: Después de dos años complicados, al parecer hay muchísimas posibilidades de que Tom Brady no regrese con los Patriotas de Nueva Inglaterra la próxima temporada.

El relato sobre esos cambios de jugadores estelares, lo narra Chris Landers en las páginas de MLB.com.

Imaginar al número 12 en cualquier otro uniforme del fútbol americano de la NFL pareciera imposible. Pero no sería la primera vez que una franquicia y el ícono del equipo se separan... en circunstancias poco amigables. En la historia del béisbol, hemos visto varios casos así, así que revisemos los 10 “divorcios” más memorables.

Frank Robinson ya era una leyenda para el invierno de 1965. Había sido Novato del Año de la Liga Nacional a los 20 años y Jugador Más Valioso de la L.N. a los 25. Y en 10 años en las Mayores promediaba 32 jonrones por temporada, sin contar que venía de batear .296/.386/.540 por los Rojos y había participado en su sexto Juego de Estrellas.

Entonces, se pueden imaginar su sorpresa cuando se enteró de que había sido cambiado a los Orioles por Bill DeWitt, el gerente general de Cincinnati. Y también pueden imaginar su reacción cuando se enteró de la razón que ofreció DeWitt, quien básicamente dijo que, pese a tener 30 años, Robinson no era un jugador joven.

Robinson disparó de vuelta rápidamente. “No hay justificación”, dijo. “Pareciera que de golpe me puse viejo entre el final de la temporada y el 9 de diciembre”. Pero la verdadera respuesta la ofreció la campaña siguiente, en la cual bateó .316/.410/.637, lideró la Liga Americana con 49 cuadrangulares y 122 empujadas. Se llevó su segundo premio al JMV y su primer anillo de Serie Mundial.

Robinson pasaría seis temporadas en Baltimore, bateando .300 con 179 bambinazos, mientras que el cambio que lo llevó a los Orioles sería recordado como uno de los peores de todos los tiempos (para Cincinnati).

Seaver era insignia de los Mets. Después de una década en Queens en la que ganó tres Premios Cy Young de la Nacional y tres títulos de efectividad, los fanáticos empezaron a referirse a él como La Franquicia.

Por supuesto, un sobrenombre como ése viene con ciertas consideraciones económicas. La agencia libre acababa de ser creada, y antes de la temporada de 1977, Seaver pidió que su contrato fuera renegociado para estar en línea con los lanzadores mejor pagados de la liga. Jugador y equipo discutieron por meses, con Seaver criticando abiertamente al club por no gastar más para armar un equipo competitivo, y los Mets negados a darle un aumento.

Todo terminó de explotar el 15 de junio de 1977, la fecha límite para cambios de aquel entonces, cuando Seaver leyó una columna en el New York Daily News en la que se decía que simplemente estaba celoso de que Nolan Ryan ganaba más con los Angelinos. El estelar derecho inmediatamente pidió un cambio, y Nueva York acordó a última hora un canje con los Rojos, que (junto con el cambio que llevó a Dave Kingman a los Padres) sería conocido como la “masacre de medianoche”.

Seaver dejó récord de 14-3 en la recta final con Cincinnati, incluyendo un juego completo con 11 ponches en su regreso al Shea Stadium.

A los 41 años, Smith se estaba acercando al final de su carrera en 1996. De cualquier forma, se trataba de Ozzie Smith, El Mago, la leyenda de los saltos de espalda y un futuro Salón de la Fama.

Pero los Cardenales tenían nuevos propietarios, junto a un nuevo manager, Tony La Russa. El equipo trajo a Royce Clayton de los Gigantes durante el invierno, y después de una competencia en los entrenamientos, La Russa le dio a Clayton la mayor parte de los juegos en el campo corto.

Smith y el equipo llegaron a un acuerdo: San Luis le pagaría el resto de su contrato y Ozzie anunciaría que se iba a retirar al terminar la temporada. Eso no significaba que se iba a quedar callado, sin embargo. Smith creía que no le habían dado una oportunidad justa, y se lo dejaba saber a los reporteros con regularidad. Después de un juego particularmente impresionante, se sonrió en su casillero y preguntó, “Bueno, ¿quién creen que debería jugar en el campo corto mañana?”

Los Cardenales terminaron jugando en la SCLN y aunque Smith siguió cerca de la organización, las cosas siempre se mantuvieron “raras” entre él y La Russa.

Clemens pasó sus primeras 13 temporadas en la Gran Carpa con los Medias Rojas, ganando tres Premios Cy Young, un JMV de la Americana y dejando 3.06 de efectividad en Boston. Pero mientras se acercaba a la agencia libre en el invierno de 1996, la directiva de los Medias Rojas sabía que se iba a convertir en el lanzador mejor pagado de la historia y que el club probablemente no iba a ser capaz de pagarle tanto dinero. Cosas que pasan. Sin malos sentimientos, ¿verdad?

Excepto que, bueno, después de que Clemens llegó a un acuerdo con los Azulejos, el gerente general de Boston, Dan Duquette, hizo el siguiente comentario:

“Los Medias Rojas y nuestros fanáticos fuimos afortunados de ver a Roger Clemens en sus mejores años y esperábamos mantenerlo en Boston durante el ocaso de su carrera. Sólo queremos dejarles saber a los fanáticos que trabajamos extremadamente duro para firmar a Roger Clemens”.

Clemens jamás olvidaría eso de “el ocaso de su carrera”.

El derecho regresó al Fenway Park el 12 de julio de 1997 y permitió apenas cuatro hits con 16 ponches en ocho innings, además de quedarse viendo en dirección a la suite de los propietarios cuando abandonó el montículo.

Griffey comenzó su carrera en Seattle, jugó con su padre en Seattle y fue un JMV en Seattle. Pero su esposa e hijos vivían en la Florida y después de la temporada de 1999, Griffey rechazó un enorme contrato con los Marineros y pidió ser canjeado a un equipo en el Este de los Estados Unidos.

Los fanáticos de los Marineros se molestaron al enterarse de que su estrella quería marcharse. Las cosas se intensificaron cuando el gerente general Pat Gillick casi llega a un acuerdo con los Mets, la cual Griffey rechazó. Seattle finalmente envío a Griffey a Cincinnati, donde su papá había sido una estrella de la Gran Maquinaria Roja. El eventual regreso de Griffey a Seattle fue bullicioso: Conectó un par de jonrones el 24 de julio del 2007.

Glavine fue uno de los motores de la dinastía de los Bravos en los años 90. En dicha década, sumó 20 victorias en dos ocasiones, ganó dos Premios Cy Young de la Liga Nacional y fue el JMV de la Serie Mundial de 1995 luego de ayudar a Atlanta a ganar su primer título en casi 40 años. Pero cuando Glavine se convirtió en agente libre después de la temporada del 2002 a sus 36 años, los Bravos -- el único club por el que había lanzado -- no estaban dispuestos a darle los cuatro años garantizados que pedía el monticular. Le ofrecieron dos.

Los Mets le dieron tres años garantizados a Glavine y el resto es historia.

Glavine pasó cuatro temporadas con sus ex archirrivales, alcanzando las 300 victorias y ayudando a la novena de Queens a llegar al umbral de la Serie Mundial.

Aun después de la desgarradora derrota de Boston en el Juego 7 de la SCLA del 2003 ante los Yankees, Garciaparra estaba optimista. El torpedero parecía estar cerca de firmar un nuevo contrato parecido a los que habían conseguido sus homólogos Derek Jeter y Alex Rodríguez.

Pero mientras Garciaparra esperaba por su nuevo contrato, los Medias Rojas estaban explorando un canje que enviaría a Manny Ramírez a los Rangers de Texas a cambio de A-Rod. Garciaparra hubiese pasado a los Medias Blancas en un movimiento correspondiente para despejar el puesto de campocorto.

El movimiento nunca se concretó y Garciaparra tuvo que empezar la temporada del 2004 con los Medias Rojas, estando consciente de que el club quería desprenderse de él. Una lesión en un tendón de Aquiles no ayudó. A mediados de temporada, el gerente general Theo Epstein envió a Garciaparra a los Cachorros.

Ya había señales de advertencia a mediados de la temporada del 2005 cuando Thomas, disgustado de no estar en la alineación un día, no participó en los entrenamientos del equipo antes del partido. Cuando “El Gran Dolor” se lesionó y no pudo ayudar a Chicago en la postemporada, el club le envió una carta informándole que se había activado una cláusula en su contrato que reduciría su salario para el 2006 drásticamente y que tenía una semana para decidir si quería convertirse en agente libre.

A sus 37 años, Thomas eligió la segunda opción, pero no antes de dejar saber que estaba molesto con la manera en que las cosas se manejaron. El cañonero terminó firmando con los Atléticos para la temporada del 2006 y conectó dos jonrones en su regreso a Chicago en mayo de ese año.

Torre había pasado de ser una opción discreta para manager de los Yankees a uno de los rostros de la dinastía de la franquicia en los años 90. Pero para el otoño del 2007, las cosas se pusieron tensas. Los Bombarderos no habían ganado ni una serie de postemporada desde el 2004 y no se adjudicaban un título de Serie Mundial desde el 2000

Después de que los Yankees fuesen eliminados en la SDLA en el 2007, el equipo decidió que era hora de hacer un cambio. Nueva York le ofreció a Torre un salario reducido para el 2008, con incentivos dependiendo de lo lejos que llegara el club en octubre, pero Torre lo rechazó.

Esta separación no comenzó con mucha amargura. Harper se convirtió en agente libre esperando firmar un contrato récord. Pero Washington, que venía de quedarse corto de la postemporada, no quiso llegarle al precio. Harper se convirtió en integrante de los Filis y solamente dijo cosas buenas de los Nacionales en ese momento.

Pero cuando regresó a la capital estadounidense con su nuevo equipo, las cosas cambiaron. Con un bat flip, Harper terminó estableciendo una nueva rivalidad en el Este de la Liga Nacional.



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