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domingo, 14 de junio de 2020

Grandes Ligas afronta meses de conflictos, con caídas de los salarios

Jeremy Jeffress, Jordan Montgomery y Kevin Plawecki podrían acabar jugando gratis esta temporada, recibiendo salarios por debajo que ya recibido como adelantos.

Mookie Betts, George Springer, J.T. Realmuto, James Paxton y Marcus Stroman quizás se encuentren con menos equipos interesados y ofertas de contratos menos atractivas en el próximo mercado de agentes libres.

Y todo el béisbol podría afrontar pronto un cierre patronal y una abreviada temporada en 2022, luego que la pandemia de coronvirus ha acentuado la posibilidad de la primera huelga en el deporte desde 1994-95.

“Bryce Harper, Manny Machado, Christian Yelich, todos ellos tienen suerte de haber firmado”, comentó el ex presidente de los Marlins de Miami David Samson el domingo. “Habrá que estar muy pendiente en el próximo invierno de Mookie Betts y J.T. Realmuto, ya que J.T. creía que iba a superar (los contratos de) Joe Mauer y Buster Posey (para un receptor) y se antoja poco probable. Y Mookie Betts se veía por encima de Bryce Harper y no creo que se eso será posible ahora”.

El virus ha puesto en evidencia cuáles son los principales intereses económicos de cada bando: los jugadores están más interesados en la temporada regular, cuando cobran todo su salario; los dueños se desviven por la postemporada, cuando se facturan 787 millones de dólares en ingresos por derechos audiovisuales.

Los dueños de las Grandes Ligas tendrán que tomar una decisión sobre la magnitud de la temporada regular, luego que el jefe del gremio de peloteros Tony Clark afirmó la noche del sábado que “desafortunadamente, parece que un mayor diálogo con la liga sería fútil”.

Bruce Meyer, el principal negociador del sindicato, envió una carta al subcomisionado conminándole “que nos informen de sus planes al final de la jornada laboral del lunes”.

Un acuerdo alcanzado el 26 de marzo entre los peloteros y las mayores contempló salarios prorrateados y ataba a las partes a tratar de “completar la temporada y postemporada de 2020 de la mejor manera económica posible”. El acuerdo tenía que ser conforme con una serie de requisitos: sin restricciones de los gobiernos a congregaciones y viajes, además de no conllevar riesgos de salud, “para poder disputar partidos con público en cada de los estadios de los 30 equipos”.

También pedía a MLB y al sindicato a “negociar de buen fe las condiciones económicas de jugar sin público o en sitios neutrales”.

MLB podría tomar una decisión luego que Manfred consulte a los 30 propietarios de equipos.

Salvo algún avance para un acuerdo, las partes seguramente presentarán recursos legales. El sindicato seguramente asegurará que MLB no quiso tener la temporada más larga posible y pedirá una resarcimiento económicos.

Para poder hacer la evaluación, el sindicato necesita acceder a documentos que detallen los contratos que vinculan a los dueños con sus cadenas regionales, así como las inversiones de bienes raíces adyacentes a los estadios. MLB argumentará que el gremio no negocio de buena fe.

Los jugadores sostienen que no están obligados a ayudar a los clubes reducir gastos si se juega en estadios vacíos. El agente Scott Boras describió la la postura de MLB de una manera pintoresca: “Te cae un rayo encima, y sales a pedirles a los corredores que ellos se encarguen de arreglarte la pista”.

El árbitro Mark Irvings, el mismo que falló en contra del tercera base de los Cachorros Kris Bryant en un caso de manipulación de tiempo de servicio presentado por el sindicato, tendría que pasar meses resolviendo exigencias sobre la documentación antes que las partes pudieran dar sus argumentos.

Los jugadores han recibido 170 millones de dólares en avanzo, hasta 286.500 dólares cada uno. Esto implica que un pelotero con un salario de unos 925.000 dólares o menos o cuyo contrato no incluye un monto menor de pago al estar en las mayores — como el caso de Jeffress, Montgomery y Plawecki — han recibido más dinero de lo que debe cobrar bajo la fórmula de salarios prorrateados.

Esos jugadores no deberán reintegrar el dinero. En cambio, el sindicato deberá devolverlo a MLB mediante los impuestos que se cobran a los equipos por exceder los montos de fichajes internacionales.

Todos los jugadores se quedarán sin la oportunidad de acumular estadísticas por partidos que no se pudieron reprogramar.

Mientras siga el tira y afloja legal, Betts, Realmuto y el resto difícilmente alcancen los acuerdos de 300 millones firmados por Mike Trout, Harper, Giancarlo Stanton, Gerrit Cole y Machado. El salario promedio, estancado en los 4,4 millones desde 2016, posiblemente tenga un descenso pronunciado este invierno.

Y si el coronavirus sigue siendo una amenaza en 2021, otra temporada podría verse impactado. De no alcanzar un acuerdo, las partes argumentarán sobre si MLB tiene la facultad de suspender el acuerdo colectivo durante una emergencia nacional, tal y como Manfred amenazó previo al pacto de marzo. Los equipos también insistir en incluir una pandemia en una cláusula de los nuevos contratos garantizados.

Negociar en medio de un conflicto legal será más complicado de lo usual al acercarse la fecha de expiración del actual contrato, el 1 de diciembre de 2021. Dada la experiencia de 1994 y la amenaza de huelga en 2002, los equipos optarían por una confrontación durante la pretemporada en lugar de los meses de verano.

Y si Joe Biden derrota a Donald Trump en las elección presidencial, y los demócratas pasan a tomar el control de ambas cámaras del Congreso, los jugadores deberán prepararse para una mayor carga fiscal.

“Si los demócratas gana, creo que entienden que los impuestos se dispararán”, comentó el ex comisionado Fay Vincent. “Cuarenta millones es mucho dinero, pero la tasa del impuesto a eso será extraordinaria”.



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