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viernes, 2 de octubre de 2020

Una sola liga de nivel en un país con clase deportiva

Esta historia es parte del especial “Ligas nacionales, la tarea pendiente” de Diario Libre, realizado por Nathanael Pérez Neró y Carlos Sánchez.

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La realidad muestra experimentos, fallidos todos en voleibol, balonmano y sóftbol masculino. Sobreviven, además del campeonato de béisbol otoño invernal, el de la Liga Nacional de Béisbol Femenino, las de baloncesto en sus dos ramas, y están en espera recuperar nueva vez la de voleibol, así como una nueva liga nacional de verano, que involucraría al menos 12 equipos a nivel de la nación.

La liga de béisbol otoño-invernal es la mejor fundamentada del país. Tan solo el pasado 30 de septiembre dio una lección de poder en términos organizativos al convocar varias instituciones oficiales, como los ministerios de Deportes, el de Salud, el de Defensa, el de la Presidencia y el de Obras Públicas, un lujo que ninguna liga de local se ha permitido.

El presidente de la Liga de Béisbol Profesional de la República Dominicana (Lidom), Vitelio Mejía, tiene su parecer sobre qué hace fuerte a esta liga.

“Pudiéramos presumir de muchas cosas, pudiera decirte de la calidad de gente que tenemos en la junta de directores”, señala.

Hasta ahí llega el panorama a grandes rasgos de los campeonatos nacionales en la República Dominicana.

El presidente del Comité Olímpico Dominicano (COD), Luisín Mejía, está consciente de la importancia de las ligas. No una vez ha hablado que el crecimiento de un país se nota en sus ligas. “Una liga nacional en cualquier deporte, es sinónimo de desarrollo, es una de las patas de desarrollo de ese deporte”, señala.

La liga, además del atleta, también desarrolla árbitros, anotadores y técnicos, por lo que es un crecimiento en sentido general, sin dejar de lado los ingresos que genera a través de los proventos.

Lo que hasta nuestro país llega desde Puerto Rico permitiría pensar que también ellos tienen ligas similares. No es así.

“Solo se mencionan las ligas más conocidas”, dice la presidenta del Comité Olímpico de Puerto Rico (Copur), Sara Rosario. Y no es erróneo pensarlo, si se toma en cuenta que son los que cuentan con televisión.

Pero también destaca que “el balonmano tiene sus torneos masculino y femenino, el fútbol también, a nivel nacional, y son torneos profesionales”.


El secretario general del Copur, Carlos Beltrán, agrega que en algún momento también se contempla promover “un campeonato nacional de wáter polo”.

Existe una gran diferencia entonces con la República Dominicana, si se compara con ese país, que apunta más a sus certámenes a nivel nacional que regional.

Para tomar un ejemplo, cuando el baloncesto masculino y femenino estuvo en su mejor momento, en la década de los 80 y los 90 se tornó prácticamente imposible coordinar un campeonato que diera prioridad al nivel nacional.

Los torneos regionales (Distrito Nacional, Santiago, La Romana, San Pedro de Macorís, San Francisco y San Cristóbal) daban más fuerza a sus torneos, antes que un certamen a nivel de la nación.

Cuba y Venezuela también caminan por la misma vía que Puerto Rico. Y si se tiene refuerzos, ayuda más al complemento para los atletas, pues contribuye a que suban el nivel.

“Estas son estructuras –las ligas- que hay que tenerlas”, reconoce Mejía. “Y desarrollarlas, son políticas deportivas. Vamos a forjar las ligas, y el Estado, a través del Ministerio (de Deportes), debe dar las facilidades iniciales, y su federación internacional apoyarla y completar con una buena estructura de dirigentes que consiga la comercialización”.

Se trata de sóftbol y atletismo. Dos campeonatos nacionales que en su momento llamaron la atención.

Cuando el actual presidente del COD encabezaba la Federación Dominicana de Sóftbol (Fedosa), organizó la desaparecida Liga de Molinete Dominicana (Limodom), en la que se comenzó con cuatro equipos.

Los Titanes de la Capital, Universales de Santo Domingo, Delfines de Bonao y Monumentales de Santiago. Rafael García ocupó el puesto de gerente de operaciones. Se contó con cuatro refuerzos entre canadienses (tres) y un estadounidense.

A su salida de la Fedosa, para dedicarse al COD, palideció el proyecto que alcanzó unas cinco temporadas.

Otro programa fue la Liga Dominicana de Atletismo, que formó la Federación Dominicana de ese deporte, cuando entonces la presidía, José Ludwig Rubio.

Ese concepto luce novedoso para el país, pero en otros países -de Europa especialmente- se compite por equipo. Para aquella ocasión “premiábamos por carrera al primer lugar con tres mil pesos; segundo, dos mil; y al tercero con mil”, señala Rubio. “No era mucho, pero se pagaba”.

El sueño era “que vinieran refuerzos de la región y eso ayudaría a fortalecer el atletismo nuestro”, señaló el entrenador que llevó a Luguelín Santos a ganar la medalla de plata, de los Juegos Olímpicos de Londres 2012.

¿Por qué desapareció? En noviembre de 2010, Ludwig perdió en las elecciones de la presidencia de la Federación, la cual ganó Gerardo Suero Correa. Se fue Rubio y con él todo ese proyecto.

En esta época las cosas hubieran sido más fáciles aun, pues con figuras como Félix Sánchez, el propio Rubio y Luguelín, entre otros, bien hubieran formado equipos y facilitado refuerzos.

Mejía recuerda que cuando Venezuela contrataba a los jugadores dominicanos para su liga de sóftbol, entonces se hacía de la medalla de oro en Centroamericanos y del Caribe y los Panamericanos y el país con plata. “¿Cuál es la diferencia?”, se cuestiona Mejía. “La liga”.

Los refuerzos también juegan su papel en estas ligas, pues sirven para que los atletas le pierdan “el miedo a los grandes”.

El país tiene las estructuras para diferentes campeonatos nacionales. Ahora es cuando más pabellones tiene la nación, además el crecimiento económico –dejando fuera el COVID-19-, es evidente en los últimos años. El desarrollo del atleta y los técnicos es mayor que antes.

Y entonces, con esas fortalezas, ¿qué falta? “Motivación, desarrollo y una política que apoye, que ayude y que genere eso”, señala Mejía.

Y no se trata solo de las ligas. Mejía también reconoce que lo mismo ocurre con los Juegos Deportivos Nacionales, y cuestiona el porqué no se tiene más regularidad con los Juegos.

Los Juegos se montaron en Monte Plata en el 2006, y 12 años después, en 2018, se llevaron a cabo en Hermanas Mirabal, pero tocaban este 2020, y si bien el COVID-19 incidió para que no se celebraran, el panorama no estaba claro para esa edición. “Porque nada más tiene que haber un viento para suspenderse”, dice Mejía.

Por tradición, solo se consideran, en este país, los deportes de conjunto como los llamados a tener campeonatos nacionales.

En Europa, algunos deportes de combate se compiten por clubes, igual que el atletismo y el tenis de mesa. Varios dominicanos han estado involucrados en ese tipo de competencia.

Además, los campeonatos nacionales que aquí se celebran son de un fin de semana, en la mayoría de los deportes. En lugar de competir por regiones durante cinco o seis meses, hasta que resulten los seis u ocho mejores equipos o provincias para una gran final.

Por al menos tres años, entre 2014-2015, el inmortal del deporte, Juan –Piñao- Ortiz organizaba un campeonato nacional infantil-escolar, mediante el cual se competía por unos seis meses, luego pasaban a eliminarse por región, hasta que los últimos ocho equipos competían en una gran final en el Centro Olímpico Juan Pablo Duarte. Es el sueño que tiene el técnico de baloncesto José -Maíta- Mercedes, quien propone torneos regionales (norte-sur-este y el Gran Santo Domingo).

La aspiración es que eso se haga a nivel de adultos, también con los deportes de combate, sea por asociaciones o clubes, así como con el atletismo, baloncesto y voleibol, a nivel profesional.

“Una liga deportiva profesional, con refuerzo en cada deporte, es una de las patas que sustenta la mesa del desarrollo de ese deporte”, dice Mejía.



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